miércoles, 5 de septiembre de 2012

El nuevo James Bond indio rompe tabúes en Bollywood.

Países exóticos, misiones de riesgo y bellas mujeres de las que enamorarse fácilmente son los ingredientes de las dos películas de espías con las que Bollywood parece intentar, una vez más, crear un James Bond indio. Primero fue Agent Vinod, el pasado marzo, en la que un Saif Alí Khan con trajes impecables sortea obstáculos en Afganistán, Letonia, Marruecos o Rusia para evitar una explosión nuclear en el corazón de Delhi a cargo de una facción radical del espionaje paquistaní (ISI).

Saif Ali Khan es el agente Vinod.
Y el pasado 15 de agosto se estrenó Ek Tha Tiger (Érase Un Tigre), que ha batido récords de taquilla gracias a uno de los actores favoritos de Bollywood, Salmán Khan, que interpreta a un superagente de los servicios indios que acaba mostrando debilidad por el amor.


 Es pronto aún para decir que han vuelto las pelis de espías. En los años sesenta y setenta hubo una gran tradición. Ek Tha Tiger es, por ejemplo, más un romance que una típica peli de espionaje. En nuestro país han tenido mucho más gancho otras cintas como las de policías, quizás porque para la persona de la calle es más difícil meterse en la piel de un espía, aunque el género tiene su potencial. No se ha explorado mucho y seguramente más directores lo intentarán, siempre y cuando los filmes no tengan un corte muy occidental. De hecho, pese a que las cintas muestran aspectos muy comunes en Hollywood, múltiples escenarios, coches de lujo y dispositivos tecnológicos espectaculares, no reniegan de las particularidades indias del baile, la música o la visión tradicionalista del amor. Señala Anupama Chopra, crítica de cine india.
Con Pakistán como antagonista en la realidad, la ficción bollywoodiense nutre sus tramas con conspiraciones en las que agentes indios lidian con contrapartes paquistaníes, encarnadas por heroínas como Karina Kapoor y Katrina Kaif en calidad de femmes fatales. En el caso de Salmán Khan, la atracción por una espía del país vecino (Kaif) le lleva, sin ir más lejos, a renunciar a su profesión, para enojo de sus superiores.

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