martes, 28 de agosto de 2012

Tom Jones, un tigre bajo la lluvia.

 

El artista galés Tom Jones se dejó ver la noche del día 26 por Santiago. El cantante, que al día siguiente ofrecía un concierto en A Praza de A Quintana (22.30 horas), llegó al Obradoiro acompañado de varios miembros de su equipo. Tras un breve paseo en el que accedió a fotografiarse con la fachada de la catedral al fondo, llegó el momento de degustar la gastronomía local. Para ello eligió un restaurante de la rúa do Franco, A Barrola, donde probó varios platos típicos gallegos.
 
 

Primero fue una bronquitis aguda y los compostelanos nos quedamos con la miel en los labios. Y ayer, el otoño anticipado intentó también acallar a Tom Jones. Pero el de Gales es mucho tigre para unos chaparrones. A las diez de la noche llovía tanto en la plaza da Quintana que más de uno estaba convencido de que Jones traía adosado un gafe que impediría, de nuevo, que su voz resonase contra las piedras que flanquean la Puerta Santa compostelana.
La cola era enorme. Desde el acceso a la plaza llegaba a las puertas mismas del Obradoiro. Mucho público y también muchos incondicionales del cantante llegados de todas partes para exprimir su única cita con el público español.
Entre llueve y no llueve a las 22.40 salía al escenario el cantante que en 1965 interpretaba el tema principal de Thunderball.
 
 
 Tras su primere canción dió las "gracias" en un perfecto castellano. Las casi tres mil personas que llenaron la plaza vibraron con la potente voz del galés, que presentó los temas de su último trabajo titulado Spririt in the room, en el que reinventa con su estilo personal versiones de otros gigantes de la música, como Paul McCartney, Paul Simon o Leonard Cohen, entre otros.
Jones sonaba alto y claro como un chaval de 72 años. Es muy posible que el ídolo que ha vendido cien millones de discos en toda su carrera no se haya enfrentado jamás a semejante auditorio: una plaza monumental impresionante con tres mil personas plastificadas con ponchos multicolores.
 

 
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