lunes, 30 de abril de 2012

Licence Renewed. Capítulo 3.


3. La oposición.
Bond se volvió más alerta cuando traspasó la puerta del despacho de M. Estaba preparado para ver a su antiguo jefe sentado en su puesto habitual detrás de la gran mesa con tapa de cristal, pero no esperaba encontrar a dos hombres más en la habitación.
-Adelante, Bond.- M se dirigió a él con un pequeño movimiento de la mano. -Señores,- miró hacia sus visitantes -permítame que les presente al comandante James Bond. Creo que él es el hombre idoneo.
Bond reconoció con cautela a los otros hombres. Él sabía muy bien quiénes eran, a pesar de que no haría nada para mostrarlo abiertamente. M se permitió una pausa, sólo por el tiempo necesario, como para poner a prueba el criterio de Bond, antes de terminar las presentaciones.
-Comandante, este es Sir Richard Duggan, Director General del MI5. Y el Asistente Adjunto del Comisario David Ross, jefe de la Sección Especial de la Policía Metropolitana.
Bond extendió la mano y se dieron firmes apretones de manos. También les miró fijamente a los ojos. Estas eran dos características que Bond hacía tiempo que había llegado bien a admirar o evitar, en función de la sospecha del bando para el que trabajaban los propietarios de tales atributos.
Sin duda fue una situación desconcertante. MI5 y su brazo ejecutivo, la Sección Especial, constituían lo que se conoce oficialmente como el Servicio de Seguridad británico responsable de las actividades de contraespionaje y la lucha contra el terrorismo en el territorio soberano británico.
Para el servicio, que siempre se estaba bromeando, era conocida como la "oposición". Siempre hubo una rivalidad entre las dos organizaciones, una rivalidad que había dado lugar, en ocasiones, a malentendidos graves e incluso a abierta hostilidad. Sin duda, lo más inusual fue ver a los jefes de la "oposición" venir pidiendo algo a M ya que los veía con regularidad, al menos una vez a la semana, en la reunión del Comité de Inteligencia Conjunta.
M indicó a Bond un sillón de cuero y miró, con una mirada demasiado benigna pensó Bond, por primera vez a sus dos visitantes y a continuación a Bond.
-Nuestros amigos de MI5 tiene un pequeño problema comandante.-empezó a decir y Bond observó con cautela que M le estaba tratando con una corrección casi militar. -Es una situación interesante y me siento que podría ser capaz de ayudar, especialmente en todo lo que esté fuera de la jurisdicción del MI5 y que sea de nuestra propia área.- Golpeó la pipa en el cenicero de cobre del escritorio. Por primera vez Bond notó que su jefe tenía un archivo extendido directamente en frente de él. Era grueso y marcado con el rojo más secreto: etiquetas de clasificado. Dos pequeños círculos, en la esquina superior derecha, unidos de blanco denotaban que el archivo se referían tanto a las conexiones de Europa y Oriente Medio, mientras que una pequeña pegatina llevaba las palabras que Bond podía leer fácilmente al revés: "No a la fraternidad", que significaba que contenía información que no se distribuirá al servicio de América, la CIA. El hecho de ver el archivo fue suficiente para alertar a Bond. M habría tenido que fotocopiarlo directamente desde su microfilm almacenado, en especial para este tipo de reuniones. Sería destruído una vez que lo hubisen leído.
-Creo,- dijo M, mirando el Director General del MI5, -que sería mejor si los dos ponen al comandante Bond al tanto. Entonces podemos seguir a partir de ahí.
Sir Richard Duggan asintió con la cabeza y se inclinó hacia abajo para abrir el maletín, de un archivo saco una fotografía mate de diez por ocho y la colocó en el escritorio frente a Bond. -¿Lo conoce?- preguntó.
Bond asintió con la cabeza. -Franco para la prensa, el público y para la mayoría de nosotros. Código Foxtrot para nosotros mismos, GSG 9, Gigene, Squad R, Blue Light, C.11 y C.13.- Bond se refería a los alemanes, franceses, italianos y norteamericanos, escuadrones antiterroristas, junto con C.11 y C.13 de Scotland Yard que trabajan a menudo en estrecha colaboración con la Brigada Especial (C.11, personal de la brigada antiterrorista conjuntamente con C.1).
El jefe del MI5, sin embargo, no iba a permitir que Bond se librara tan a la ligera. -¿El comandante sabe algo más sobre el Código Foxtrot - Franco?
De nuevo Bond asintió con la cabeza. -Por supuesto. Terrorista internacional. Se busca en la mayoría de países europeos y algunos del Medio Oriente. Hay una petición para él de los Estados Unidos, aunque, por lo que sabemos, no ha operado nunca desde o dentro de ese país. Su nombre completo es Franco Oliveiro Quesocriado, nacido en Madrid en 1948 de ascendencia mixta padre español y madre Inglesa. Creo que su nombre era algo muy normal, al igual que Jones, Smith o Evans ...
-Leonard en realidad, -dijo D.A.C. Ross en voz baja. -Mary Leonard.
-Lo siento- le sonrió Bond y el policía le devolvió la sonrisa. Tenía el aspecto de una moneda de cobre moderna, pensó Bond. Casi con toda seguridad uno recién salido de la universidad: tranquilo, con una mirada vigilante enterrada profundamente en sus ojos, el sentido de un muelle retenido por un pasador de prudencia y calma. Un bebé duro y fuerte, fue la evaluación instantánea de Bond.
Se volvió hacia sir Richard Duggan, preguntando si quería que continuara.
-Naturalmente.- Richard Duggan era una raza muy diferente, y Bond ya conocía su pedigrí, que era, después de todo, parte de su trabajo. Duggan era de la antigua escuela: Eton y Oxford, y luego una carrera en la política, que duró muy poco tiempo antes de que el Ministerio del Interior se hiciera con él. Alto, delgado y bien parecido, con un grueso pelo de color claro, que sus enemigos afirmaban que era teñido. Duggan tenía una mirada de joven y rico y de autoridad y control en él. La juventud, Bond también sabía, era una ilusión y la suerte de una buena estructura ósea facial.
Como jefe del MI5 arrastró las palabras "Por supuesto". Por un momento los ojos de Bond se encontraron con los de M y por un momento supo lo que pensaba. Sir Richard Duggan no era uno de los favoritos de M.
Bond se encogió de hombros. -Franco,- continuó, -por primera vez ponemos nuestra atención en él en relación con el secuestro de dos aviones de la linea aérea BOAC con pasajeros británicos a finales de 1960. Él parece no tener afiliaciones políticas directas. Ha operado como un planificador, que a veces participa en acciones terroristas, con grupos como la primera banda de Baader-Meinhof que todavía está conectada con la facción llamado Ejército Rojo. Tiene vínculos con la OLP, IRA, y toda una red de grupos terroristas.- Bond sacó su pitillera de bronce, mirando a M por el permiso para fumar, y recibir una seca inclinación de cabeza.
-Él sería, creo yo, ser mejor descrito como un anticapitalista.- Bond encendió el cigarrillo y le dio una rápida pequeña calada. -La paradoja ha sido siempre que, siendo un anticapitalista, parece ser excepcionalmente bien pagado. Hay pruebas de que él personalmente ha pagado por una serie de actos terroristas. Ciertamente él ha cometido un asesinato en relación con dos secuestros políticos, por no hablar de los que han muerto en ataques con bombas inspirados directamente por él. Un hombre muy peligroso y de los más buscados, Sir Richard.
Tanto Duggan como Ross asintieron con la cabeza en armonía, Ross murmuró algo sobre que Bond conocía a su hombre. Duggan manifestó su opinión en voz alta, diciendo que Bond tenía que conocer a su hombre aún mejor. A continuación de su maletín, una vez más, saco otras cinco fotografías que colocó en una fila en la mesa de M frente a Bond. Cada fotografía lleva una pequeña etiqueta adhesiva pegada al fondo de la esquina superior derecha. Cada etiqueta mostraba una fecha.
Bond, de inmediato, tomó nota de las fechas, antes de mirar las fotografías. La más reciente era del día de hoy. Las otras cuatro estaban marcadas el 4 y el 23 de abril y el 12 y el 25 de mayo. Las imágenes eran instantaneas de una grabación de video, estudió cada una de ellas con gran cuidado. El hombre retratado estaba vestido de manera diferente en cada fotografía y, de hecho se veía diferente: regordete con jeans y chaquetón de mezclilla, con el pelo largo y bigote; bien afeitado pero con el pelo rubio largo hasta los hombros, gafas oscuras y llevando un arrugado polo de cuello de cisne y pantalones; de pelo gris y demacrado, andaba con cámaras y agarrando un pasaporte estadounidense como si esperara que le fuera arrancado de su lado en cualquier momento; bien afeitado de nuevo, pero con el pelo cortado a la moda y oscuro, vestido elegantemente con unos pantalones y un cuello de piel al viento con cara de tramposo.
Hoy la fotografía le mostró con el pelo muy corto, barba aseada y patillas. Llevaba un traje de negocios. Los disfraces eran todos excelentes, sin embargo, Bond no tuvo ninguna duda. -Franco-, dijo en voz alta, como una orden.
-Por supuesto.- Duggan sonaba un poco paternalista, pasando a señalar que todas las fotografías habían sido tomadas en Heathrow.
-Cinco veces en los últimos tres meses, ¿y él no ha sido detenido?- Preguntó Bond arrugando la frente.
El Asistente Adjunto del Comisario David Ross cogió aire y se hizo cargo de la explicación. -En una reunión a principios de año, se había decidido que ciertos terroristas de los más buscados", como Franco, se debían mantener bajo estrecha vigilancia si se presentaban en el país. "Los peces grandes, peces pequeños".- sonrió, como si lo explicara todo. -Cuando los equipos de vigilancia de Heathrow se fijaron en él por primera vez en abril, no era naturalmente, una alerta a gran escala.-
-"Naturalmente"- Bond hizo una imitación del acento condescendiente de Sir Richard Duggan. M se ocupó de cargar la pipa, el tabaco amasado con suavidad dentro de la taza, y con los ojos bien abajo.
Ross parecía un poco avergonzado. -Por desgracia lo perdimos la primera vez. No estábamos preparados. Lo perdimos en Londres.
Algo se agitó en la memoria de Bond. Ha habido un aumento en la actividad de la policía a principios de abril, y recordó los mensajes que llegan con instrucciones sobre cómo estar más alerta de lo normal: revisar los paquetes y cartas, el refuerzo de seguridad de la embajada, "lo de siempre para una red terrorista", como la policía y servicios de seguridad lo llaman.
Ross seguía hablando. -Hemos comprobado todos sus posibles contactos y esperamos. No se detectó la salida del país.
-Pero, por supuesto, lo hizo.- intervino Duggan.
Ross asintió con la cabeza. -Como todos ustedes pueden ver, él estaba de vuelta, entrando a través de Heathrow, a finales de mes. En esa ocasión se estableció que se trasladaría directamente a Londres, casi con toda seguridad hacia el norte.
-Usted lo perdió de nuevo. -dijo Bond. Ross dió un fuerte afirmativo antes de decir que tuvieron mejor suerte durante la primera visita de mayo.
-Lo siguieron hasta Glasgow, luego desapareció. Pero en el último viaje lo mantuvimos en la mira todo el camino. Terminó en un pueblo llamado Murcaldy, hacia el interior desde Applecross, a los pies de las montañas del noroeste.
-Y estamos seguros de quién era al que visitó allí.- Sonrió Duggan. -Así como estamos seguros de que se ha ido al mismo lugar en esta ocasión. Tenemos a dos agentes respirandole en la nuca. Llegó desde Dublín esta mañana y se nos avisó de allí. Fue directamente a King 's Cross y tomó el primer tren a Edimburgo. Ya debe haber llegado a su destino. Esperamos otros informes en cualquier momento.
Un silencio cayó sobre los cuatro hombres, sólo roto por el roce de la cerilla de M mientras encendía su pipa. Bond fue el primero en hablar. -¿Y él está visitando a...?- dejando que la pregunta flotando en el aire como humo de la pipa de M.
Duggan se aclaró la garganta. -La mayor parte de la tierra, incluyendo el pueblo de Murcaldy, es propiedad de una familia: los Muriks. Por lo menos desde hace tres siglos, posiblemente más, los terratenientes de Murcaldy han sido Muriks. Es casi un señor feudal. El castillo Murik, que data del siglo XVI, ha tenido muchas modernizaciones en los últimos años y los Murik obtienen bienes de las fincas, caza y pesca. El presente Laird también es una celebridad en otros campos. Dr. Anton Murik, director de muchas empresas y un físico nuclear conocido tanto de renombre como de excentricidad.
-Recientemente renunció de la Comisión Internacional de Investigación de la Energía Atómica,- añadió Ross. -Y, como verán, hay serias dudas respecto a su pretensión de ser el señor de Murcaldy.
Bond rió entre dientes.-Bueno, Anton no es exactamente un nombre escocés conocido. Pero, ¿dónde entro yo?- Él ya tenía una idea clara, pero no quería adelantar acontecimientos.
La cara de Duggan no había cambiado, de cerca tenía el aspecto del granito. No había nada de la suavidad habitual en él cuando habló de nuevo. -Franco, casi seguro, ha realizado cuatro visitas al Dr. Murik. Esta será su quinta. Un terrorista internacional y un físico nuclear de cierta eminencia: pone todo esto junto y usted tiene una situación bastante alarmante. En cada ocasión, Franco ha dejado el país una vez más, probablemente, y sólo podemos hacer conjeturas, a través de un puerto o aeropuerto de Escocia. Estamos apostando a la posibilidad de que su negocio con Murik llevará algún tiempo llegar a la conclusión, pero nuestras manos están atadas desde el momento que sale de Gran Bretaña. Nuestra visita de hoy es pedir ayuda de su servicio en el rastreo de sus movimientos fuera de este país.
Esta vez fue el turno de Bond en asentir con la cabeza: -¿Y quieren que yo vaya a Escocia, haga contacto y le sigua afuera?
Duggan se dirigió a M. -Sólo si eso es ... ah ... conveniente. Pero yo realmente no creo que se quede mucho tiempo en este viaje. Anton Murik posee una serie de caballos de carreras que ha estado entrenando en Inglaterra. Dos correrán en Ascot la semana que viene y otro en la Gold Cup. Es su pasión además de la física nuclear. Franco se habrá ido a mitad de semana o esperará en el castillo hasta el retorno de Murik de Ascot.
Bond estiró sus largas piernas y pensó que si realmente había una conexión siniestra entre Franco y Murik no sería esta la última visita de Franco. Sin embargo, nunca se sabía.
Duggan se puso en pie. -He pasado toda la información a M.- Indicó el archivo que Bond había pensado que era uno de los expedientes de M. Se acercó al escritorio mientras recogía las fotografías y las metía en su cartera. -Y también la manera de ponerse en contacto con mi gente en el campo y todo eso. Hemos venido a ustedes por ayuda, por los intereses del país. Es tiempo de trabajar juntos, ahora dejo la decisión final en ustedes.
M dio una calada a su pipa. -Voy a informar acerca de todo al Comandante Bond.- Dijo amablemente. -Me pondré en contacto con usted esta tarde, Duggan. Vamos a hacer todo lo posible. Son los intereses de todos.
Los dos oficiales se despidieron de M y Bond muy cordialmente y tan pronto como la puerta se cerró detrás de ellos, M dijo: -¿Qué piensa 007?
El corazón de James Bond saltó y sintió que una nueva urgencia corría por sus venas. Pasara ya largo tiempo desde que M se había dirigido a él como 007 y significaba que él bien podría ir, otra vez, hacia lo desconocido. Casi podía oler las posibilidades.
-Bueno, ¿qué le parece?- M repitió.
Bond encendió otro cigarrillo y miró al techo antes de hablar. -Me imagino que me quiere camino de Escocia esta noche.- Los ojos de M no reflejaron nada, así que Bond continuó. -No es una mezcla saludable: un terrorista internacional y un físico nuclear de renombre. Ha estado en alguna de nuestras pesadillas desde hace tiempo, ¿verdad, señor? ¿Qué algún grupo pudiera conseguir, no sólo materiales, sino los medios para construir un artefacto nuclear letal? Tenemos la sospecha de que algunos de ellos tienen los materiales, mire ese tipo Achmed Yastaff. Por lo menos cuatro de los barcos interceptados llevaban materiales ... "
M resopló: -No sea inocente, 007. Lo más fácil del mundo es construir un dispositivo. Sí, ellos casi seguramente tienen los materiales y que no me pregunten que quiero decir con "ellos". Tiene que pensar de manera lógica en este caso. Si alguna de las organizaciones terroristas existentes quisiera usar alguna bomba para chantajear a un gobierno, podrían hacerlo. Pero para un hombre como Franco juntandose con un viejo diablo, como el señor de Murcaldy, bueno, eso es un asunto muy diferente, y podría significar una de dos cosas.
-¿Sí?- Bond se inclinó hacia delante.
-En primer lugar...- dijo apretando con fuerza la pipa entre los dientes mientras hablaba. -En primer lugar se podría decir que Franco es la creación de una operación muy sofisticada y está solicitando ayuda del conocimiento de Anton Murik. En segundo lugar podría ser al revés: que el Dr. Anton Murik está buscando la ayuda de Franco en una pequeña aventura por su cuenta. Cualquiera de las posibilidades va a durar más de cinco cortas visitas de Franco.
-¿Y Anton Murik es capaz de cualquiera de estas cosas?- Bond no podía leer absolutamente nada en el curtido rostro de M y eso fué siempre una señal de peligro. No había mucho más que la información pasada a ellos por ¨La Oposición".
-No sólo es capaz de ello, pero también un candidato más probable.- M abrió un cajón de su escritorio y dejó caer otro archivo encima del traido por el MI5. -Habíamos puesto nuestros ojos en el doctor Anton Murik, Laird de Murcaldy, desde hace algún tiempo.- Golpeó los dos archivos. -Lo que dijo Ross es una ligera subestimación, lo de Murik de renunciar a la Comisión Internacional de Energía Atómica. Ellos no tienen todos los hechos. Murik renunció bajo una maldita gran tormenta. De hecho, el hombre fue expulsado y no con buenos ojos. Él es un hombre de cierta brillantez y de grandes recursos.
M tomó la pipa de la boca, mirando a Bond directamente a los ojos. -Incluso su título "Laird de Murcaldy" es más que sospechoso como Ross mencionó. No, yo no tengo la intención de enviarle correteando a Escocia, 007. Es mi trabajo ver que está bien informado y darle un buen soporte y cobertura. Al diablo con "La Oposición" y su equipo de vigilancia. Quiero llegar a lo más cercano a Murik como sea posible. Desde el interior, pero antes de llegar a eso, hay una gran cantidad de cosas que debe saber acerca del Laird llamado de Murcaldy.
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